sexta-feira, 2 de fevereiro de 2018

Macana y macanudo. ¿Qué significan?


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Macana y macanudo. ¿Qué significan?

Alguna vez Scalabrini Ortiz – el gran filósofo, periodista y escritor correntino, buen amigo de don Arturo Jauretche y Homero Manzi, con quienes formó parte de FORJA-Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina-, escribió: “Las palabras son juguetes peligrosos. El porteño las manipula, las baraja, se divierte con ellas, le gusta oirlas tejidas en frases”.

Se refería al lunfardo, un lenguaje rico y persiste en el tiempo, justamente y como dijo Scalabrini Ortiz, porque es el producto vivo de esos fanfarrones del vocabulario que son el porteño y el rioplatense en general, hijos dilectos del andaluz hablador y del italiano vivaz.

Y la palabra “macana” es uno de los muchos productos lingüísticos de ese genio inventivo rioplatense, el lunfardo, nacido entre Buenos Aires y Montevideo en la segunda mitad del siglo XIX, que toma palabras del portugués y de las distintas inmigraciones, sobre todo la italiana – napolitana, siciliana y calabresa, en particular, y las mezcla con otras de origen indígena, africano, y gauchesco, que ya se hablaban en la vieja Argentina. 
Fue en los conventillos, donde los inmigrantes, se mezclaron con los criollos, y allí mismo se bailaron también los primeros pasos de las músicas y los géneros que van a marcar la personalidad del porteño y el montevideano: la milonga y el tango, hijos del candombe africano.
 
“Macana”, la palabra de la que voy a hablar, pinta en parte aquello que decía Scalabrini Ortiz, pues significa un “verso”, tal vez una mentira de patas cortas; pero además y también, define una “broma o un disparate”. O incluso cualquier hecho equivocado, como por ejemplo, un error que perjudique, aunque sea sin proponérselo; algo como cuando en portugués se dice “o fulano deu mancada”.

Pero ocurre que también la “macana” era un arma, un garrote de madera dura que utilizaban los indios en sus ataques. Incluso pasó al lunfardo y a la jerga policial para designar al antiguo machete de los policías con los que dan planazos a los revoltosos y “mal entretenidos”.
Un “macanazo” puede ser una gran mentira, pero en los años de los malones de los nativos Pampas, era el golpe que se daba con la macana.
Macanear, entonces, es mentir, engrupir, engatusar, un “macaneo”.
 
Pero, entonces, ¿por qué décimos “macanudo”, que significa lo contrario, algo que es muy bueno, o que está muy bien, que es “bárbaro”? Misterios de la lengua y sus usos múltiples.

Cuenta la leyenda que Domingo F. Sarmiento popularizó el término “macana”, como mentira de político, con una frase que pronunció en el congreso. Un diputado hacía un largo discurso en la cámara y repetía la palabra “macana”, con el sentido de “garrote”, cuando Sarmiento lo interrumpió diciéndole "¿Quiere dejarse de tanta macana, señor Diputado?".

Y poco tempo después, en 1902, el escritor Miguel Cané, político, periodista y uno de los más importantes autores de la "generación de los 80", decía “El odioso macana, que no se acierta a comprender cómo ha venido a significar disparate, de propósito, de su acepción primitiva y aceptada, aun en España, de arma contundente usada por los índios”.

Pero, como la lengua es viva aunque algunas quieran “pulirla, fijarla, limpiarla y darle esplendor”, los diversos diccionarios recogen “macana” con las más diversas acepciones. Vean:

Macana 1. Especie de chal o manteleta, de algodón fino, propio del vestido de la chola.
Macana 2.
          
           1. Artículo de comercio que por su deterioro o falta de novedad queda sin fácil salida.
2. Arma ofensiva, a manera de machete o de porra, hecha con madera dura y a veces con filo de pedernal, que usaban los indios americanos.
3. Garrote grueso de madera dura y pesada.
4. Hecho o situación que produce incomodidad o disgusto.
5. Mentira, desatino.
6. Instrumento de labranza consistente en un palo largo con punta o un hierro en uno de los extremos, que sirve para ahoyar.
7. Chanza, broma.
8. Pala de paleta plana y mango largo.
9. Dientes de una persona.

Macana — sustantivo femenino 1. Uso/registro: restringido. Mercancía estropeada o pasada de moda, difícil de vender: No sé cómo resisten en ese comercio, sólo tienen cuatro macanas. 2. Origen: Colombia. Palmera alta de madera dura y fina. 3.  (Diccionario Salamanca de la Lengua Española)

Macana — (Del náhuatl macuahuitl, madera de mano.) sustantivo femenino 1 HISTORIA Arma que usaban los indios americanos, parecida a un hacha de madera dura con el filo de pedernal. 2 América Meridional Especie de chal, casi siempre de fibra de algodón.   (Enciclopedia Universal)

Macana 1: voz de origen americano empleada en Bolivia, Colombia y Ecuador para referirse a una prenda propia del vestido de la chola (mestiza de sangre europea e indígena), que consiste en un paño de algodón, más largo que ancho, y sirve a las mujeres como abrigo o adorno.

Macana 2: voz caribe muy usada en América con una inmensa pluralidad de significados que van desde un artículo de comercio de poco valor hasta un garrote o arma ofensiva aborigen.

Macana 3: en Argentina, Perú y Uruguay se emplea para referirse a un hecho o situación que produce incomodidad y disgusto,  y en Bolivia es sinónimo de mentira y desatino.

Y así lo encontramos también en algunos diccionarios de portugués:

macaná — s. m. 1.  [Brasil] Espécie de clava usada pelos indígenas na guerra.                   2. Pau para fazer recuar os bois, batendo lhes nas pontas.   (Dicionário da Língua Portuguesa)

Macanudo, adjetivo
                 1. que tem prestígio e/ou poder; de notável inteligência, beleza, força etc. (diz-se de pessoa); admirável.
2. muito bom (diz-se de animal ou de coisa).



Javier Villanueva, São Paulo, 2 de febrero de 2018.

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