sexta-feira, 23 de outubro de 2015

Banqueros salvajes, sociedad arrasada.



No sé por qué, pero Antonio Dormal​ me hizo recordar hoy aquello de "la humanidad solo será feliz cuando el último padre sea ahorcado con las tripas del último rey".

Quién lo dijo primero no sabía, claro, que un día habría padres del Tercer Mundo y Sacerdotes para la Liberación.

Pero, volviendo a la frase, digamos que ella se atribuye a Diderot, aunque tiene un origen diferente. “Me gustaría, y este será el último y el más ardiente de meus desejos, me gustaria que el último rey fuera estrangulado con las tripas del último padre”. Esta última frase quién la escribió fue el padre francés Jean Meslier, en su libro “Memoria de los pensamientos y sentimientos del abad Jean Meslier”. 

Modificada durante los años siguientes, y adaptada a cada nuevo momento histórico, los viejos izquierdistas -aquellos que no aceptarmos lo de "revolucionario a los 20 años, conservador a los 40"- y que todavía sufrimos la “enfermedad infantil” de la Utopía, pensamos que la humanidade solo será feliz cuando el último usurero sea atado con las tripas del último banquero, y llevado a juicio por lesa humanidad.

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