sexta-feira, 2 de julho de 2021

Las Invasiones Inglesas y la Revolución de Mayo

 

Las Invasiones Inglesas

En 1806 el dominio español en América recibe su primer golpe grave con las invasiones inglesas al Río de la Plata. Son derrotados, pero la acción se repite en 1807, con los mismos resultados.

En 1810, la revolución estalla desde México hasta Buenos Aires. En 1776 Inglaterra había perdido sus Trece Colonias, y en 1825, Portugal perdería todas sus tierras americanas. En esta última fecha, España ya solo conservaba Cuba y Puerto Rico, además de las Filipinas en Asia.

Dos tentativas y dos fracasos ingleses

Los ingleses desembarcan en Quilmes el 25 de junio de 1806. Buenos Aires, es conquistada sorpresivamente. Pero los conquistadores se asombran al encontrar tantas adhesiones.

Sin embargo, el 12 de agosto del mismo año las fuerzas de milicias populares reunidas por Santiago de Liniers reconquistan la ciudad, tomando prisionera a la guarnición inglesa y a su comandante Beresford.

Al año siguiente, una nueva expedición inglesa toma Montevideo, pero es rechazada en Buenos Aires gracias a la Defensa que opone Martín de Álzaga.

El Virrey Sobremonte es declarado incapaz por la Audiencia y lo reemplaza interinamente Liniers, el jefe francés de la Reconquista. La legalidad no se ha roto, pero el régimen está deshecho: las milicias hacen la ley y la Audiencia debe inclinarse ante su voluntad (*).

Aquel fallido intento inglés en el Río de la Plata fue una de las chispas que incendió el sur del continente y que, como reguero de pólvora, insuflará a los americanos con un espíritu de rebeldía, como si alguien –en este caso los porteños de Buenos Aires− hubiera dicho por primera vez: Sí, se puede. Pero ese episodio distingue dos momentos de un solo intento de invasión que tenía por objetivo sentar una cabecera de puente en el Río de la Plata y sus dos orillas, Buenos Aires y Montevideo o Maldonado. Ese largo año de preparativos, luchas, y nuevos enfrentamientos empieza el 25 de junio de 1806 y termina el 9 de septiembre de 1807.

Es que un río ancho, como lo es el Río de la Plata, no representaba ningún obstáculo para una armada como la inglesa. Durante ese año y medio los britanos –como los llamaban en Buenos Aires− nunca abandonaron el estuario del Plata. En Montevideo, además, durante seis meses editaron un periódico bilingüe, The Southern Star-La Estrella del Sur.

La Revolución de Mayo

Baltasar Hidalgo de Cisneros, el último virrey del Río de la Plata, al autorizar el comercio libre con Inglaterra, pone las bases de lo que será la economía de la futura Argentina independiente que está naciendo. El viejo monopolio ha muerto.

En cambio, el problema del espacio de los españoles peninsulares en Hispanoamérica es cada vez más agudo. Las revoluciones comienzan siendo tentativas de los sectores criollos de las oligarquías urbanas por reemplazar a aquellos en el poder político. En todas partes el nuevo régimen rechaza el viejo sistema pero aspira a heredarlo.

Las revoluciones se dan sin violencia, con centro en los Cabildos, instituciones municipales que al no ser delegadas del poder central que se derrumbaba, aseguran además en todos los casos la supremacía de las elites criollas.

Estas se vengan por las postergaciones que han sufrido. Pero no quieren cambios demasiado profundos en las bases reales del poder político; tampoco notan hasta que punto su acción ha empezado a destruir el orden colonial que piensan heredar. Se entabla una guerra civil entre los sectores dirigentes; cada uno de los bandos procurará llevarla fuera del círculo estrecho en que la lucha se desencadena, buscando adhesiones que le den la supremacía.

 La Junta elegida el 25 de mayo de 1810 se divide entre su presidente, Cornelio de Saavedra, y su opositor, el secretario, Mariano Moreno, quien promueve medidas depuradoras que los hechos mostraban ineludibles: expulsar al virrey y a la Audiencia, cambiar el personal del Cabildo, ejecutar a los jefes de la oposición cordobesa, entre ellos Liniers.

Triunfan los moderados, lo que también es efímero: a fines de 1811 se establece un gobierno más concentrado, el Triunvirato, para enfrentar la difícil situación y aplicar una política dura: a los saavedristas se deben las horcas en Buenos Aires para la ejecución de Álzaga y otros conspiradores.

Los héroes de apenas cinco años atrás son devorados por los acontecimientos. Pero tampoco se salva la facción saavedrista: la revolución de octubre de 1812 pone fin al predominio de las milicias urbanas de 1807. Son ahora los oficiales del ejército regular quienes dictan la ley.

Provincias Unidas del Río de la Plata, 

Provincias Unidas en Sud América.

La fracasada Constitución unitaria del año 1826 se proclama “de la República Argentina". El retrato de Cornelio de Saavedra del año 1830 es un testimonio del conflictivo proceso por el cual prevalece la denominación de República Argentina a lo que no es ajena la preeminencia hegemónica que Buenos Aires alcanza durante los gobiernos de la Confederación.

J.V. São Paulo, julio de 2002


Bibliografía
-José Carlos Chiaramonte, Ciudades, provincias, Estados: orígenes de la Nación Argentina: 1800-1846. Bs. As. Ariel, 1997-Tulio Halperín Donghi, Historia Argentina: de la revolución de la Independencia a la confederación rosista. Bs. As. Paidós, 1993
-Tulio Halperín Donghi, Historia contemporánea de América Latina. Bs. As. Alianza Editorial.1980

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