quarta-feira, 4 de maio de 2011

El caucho y Fitzcarrald




El caucho y Fitzcarrald

Los comentarios de Vargas Llosa sobre su "El sueño del celta" y las aventuras de Roger Casement, en los que cuenta la explotación del caucho en Perú, me dan pie para mostrar un poco más de la historia de Fitzcarral, o Fitzcarraldo, el mismo que Werner Herzog llevó a las pantallas del cine en 1982.


Es junio de 1894, y en el puerto de Iquitos en Perú, cientos de personas asisten a la "delirante despedida" del Contamana, que parte hacia ríos desconocidos de la selva amazónica para cruzar un istmo en las montañas y reaparecer en Manaos, al norte de Brasil.

Desde el balcón de su casa, antes de partir, Fitzcarrald lanza un discurso ante el alucinado pueblo loretano: 
"Nos hemos reunido acá, hombres de Europa, Asia y América bajo la bandera peruana, no para emprender una aventura más, sino para ofrecer a la humanidad el presente de tierras ubérrimas, donde puedan encontrar un nuevo hogar los desheredados del mundo. Ciudadanos del centro, del norte y el sur del Perú: me acompañáis en la exploración más grande que se ha hecho en las montañas de nuestra patria en los últimos tiempos; os aseguro que el éxito coronará nuestros esfuerzos y agregaremos nuevas glorias a nuestra bandera. Pueblos de los campas y tribus de los cocamas, capanaguas, mayorumas, remos, cashibos, piros y witotas: os llevo, como un padre bueno y justiciero, a daros el premio de los montes divinales, que se extiende por donde sale el Sol, donde abundante caza os espera; os daré pólvora y balas para que vuestras escopetas abatan a las bestias. Para que llegue el triunfo pronto y seguro necesitamos trabajar sin descanso. ¡Manos a la obra!". 
La multitud entusiasta, deliraba: es que Fitzcarrald -no el de la película de Herzog- sino el de la historia, era un héroe, un patriota, casi un dios para su gente.


La obra del cauchero legendario, sin embargo, es discutida por sus efectos sobre la población nativa de la selva. Sin tantos escándalos como en las de otros aventureros, la saga de Fitzcarrald en su búsqueda por riquezas -a pesar e independiente de su patriotismo y sus ideales de civilización- sacrificó centenas de vidas. En una época en que la acción del estado era prácticamente nula, la única ley era la del rifle del amo, el aventurero intrépido. Fitzcarrald fue un caudillo violento con algunos, y paternalista con otros. Aún así, igual a tantos otros aventureros que "descubrieron", exploraron y explotaron las riquezas y a las gentes de América, Carlos Fermín Fitzcarrald, más conocido como Fitzcarraldo, puede ser recordado, amparado por las nuevas teorías neoliberales de la "meritocracia" como un emprendedor.


Javier Villanueva. Trecho de "De utopías y amores, de demonios y héroes de la Patria", J.Villanueva,  São Paulo, enero de 2006.

Um comentário:

  1. Fitzcarraldo foi um dos filmes mais difíceis de produzir: uma tonelada de navio passando sobre uma montanha sem efeitos especiais, e as cenas feitas a bordo do navio que chocou com correntezas de água, ferindo metade da equipe de filmagem. Herzog, com o filme, ganhou como Melhor Diretor no Festival de Cannes. O documentário Burden of Dreams de Les Blank é sobre o "making of" do filme.

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